Supongo que será la última vez que os hable de la salud de la competición en esta temporada, pero lo cierto es que semana sí y semana también, lo que pasa en el gridiron no es más que una confirmación de cómo es esta competición que no sucede en casi ninguna otra.
Tras las Finales de conferencia disputadas este fin de semana, Seattle Seahawks y New England Patriots se citaron para un Super Bowl que se disputará el 8 de febrero en Santa Clara – California. Con esto es bueno recordar que los Patriots venían de 4-13 en la temporada 2024 y siendo 4ºs por la cola, frente a los Seahawks que terminaron la temporada pasada en el puesto 14º. Es bueno recordar otros equipos que venían de récords negativos en la temporada anterior y llegaron al SUPER BOWL:
1999 Rams: de 4–12 (últimos en 1998) a 13–3 y campeones (SB XXXIV).
2001 Patriots: de 5–11 (2000) a 11–5 y campeones (SB XXXVI).
2019 49ers: de 4–12 (2018) a 13–3 y SB LIV.
2021 Bengals: de 4–11–1 (2020) a 10–7 y SB LVI.
Es algo, por lo tanto, que conviene dejar claro, la NFL está y sigue siendo una competición implacable e impredecible, no hay manera siquiera de haber adivinado los 3 primeros a cualquiera que se le hubiera preguntado, cosa que en otros deportes suele ser más común. La NFL no perdona errores de los favoritos y por supuesto, dentro de esta desigualdad en el Calendario, este mismo da oportunidades a los que peor quedaron la temporada anterior permitiendo enfrentamientos entre los que terminaron en la misma posición, así como castiga a los que quedaron muy arriba obligándolos a enfrentarse entre ellos, elevando el nivel. A todo ello también el Draft iguala al conceder posiciones más altas a los que peor se desempeñaron en la temporada anterior y más bajas a los más fuertes. Es una competición que balancea rivalidades, a priori.
En definitiva, la salud de la NFL se refuerza y mucho con los dos equipos que se presentan al SUPER BOWL LX.

Patriots contra todos
Los New England Patriots están en otro SUPER BOWL, después de aquel Super Bowl LIII el 3 de febrero de 2019 en la que ganó 13-3 a los RAMS, vuelven por primera vez a la disputa de un Lombardi sin Bill Belichick y sin Tom Brady, cosa que, sin ninguno de ellos en el staff, sucedió solo una vez, en la temporada de 1985, que se disputó el 26 de enero de 1986 y que perdieron contra aquellos fabulosos Bears "Monsters of the Midway" entrenados por Ditka y el gigante coordinador defensivo Buddy Ryan con su 46 defense. Frente a todos los vaticinios, New England llega a otra Super Bowl.
Pero hablemos de estos Patriots que ganaron a unos Broncos que venían con la posición de Quarterback seriamente debilitada con su backup en liza, Jarrett Stidham, cuando fue un 7 de enero de 2024 la última vez que lanzó un pase en competición, esto es, más de 2 años, tiempo suficiente como para pensar en las dificultades que afrontaría. Pero Broncos llegaba con una defensa imponente, de las mejores del campeonato, probablemente con Texans, Seahawks, Eagles y alguna más que me dejo. Una defensa que, tras superar a la otra grande, Houston, no les iba a tomar por sorpresa, o no debería especialmente a su OL. Por parte de los Broncos, ante la OL de los Patriots, consiguieron 14 presiones totales, divididas según datos de estadística avanzada (vía PFF), 6 sacks, 1 hit y 7 hurries. Unos datos modestos para esta defensa. Pero lo que sorprendió de verdad fue la actuación de la defensa de Patriots ante una de las mejores líneas ofensivas de esta NFL. Los números, siguiendo estas estadísticas avanzadas, fueron de un total de 27 presiones, casi el doble de las provocadas por Broncos, dividiéndose en 2 sacks, 6 hits y nada más y nada menos que 19 hurries. El interior de la línea de Broncos sufrió mucho, especialmente con Barmore y Milton Williams, logrando ambos en total 10 presiones, solo ellos dos.
El partido comenzó con Sean Payton dando todas las facilidades a Stidham para desarrollar su juego y sorprendió lo bien que ejecutó su plan el QB de Denver. Pero hubo un momento que sorprendió por encima de todos. En el segundo cuarto, con mucho aún por jugar a 9.22" del final de este periodo, un 4º&1, en lugar de seguir con la protección a Stidham y poner una distancia de más de una anotación en el marcador con un 10-0, Payton se la jugó con un play action donde falla la protección y dejan a Stidham solo contra la presión de Patriots, fracasando dicha jugada y devolviendo el balón a NE. Un 10-0 con unas condiciones climatológicas que iban a peor a medida que avanzaba el partido hubiera sido oro pudiendo, además, precipitar a los de Boston en su ataque al situarse a más de una anotación y seguir dando confianza a su backup QB. Ni el 10-0 hubiera garantizado la victoria, pero viendo como el temporal de viento y nieve condicionó la segunda parte, solo estar por delante hubiera condicionado algo más a su rival que la mera conservación de una ventaja de una única anotación.
Con el partido ya condicionado en la segunda parte por la nieve y viento, los field goals no salían y solo al comienzo del 3º cuarto, una patada de Borregales a 23 yardas da la ventaja de 3 puntos que a la postre, sería definitiva. El juego por aire era impracticable. En el último cuarto, Patriots solo intentó una jugada de pase por 8 de su oponente.
New England está en el SUPER BOWL LX, por muchos factores, pero sobre todo por merecimiento y adaptación al rival y condiciones. En cada partido de estos playoffs, sea Chargers, Texans y estos Broncos, ha demostrado ser mejor equipo en conjunto y más equilibrado. Y da la sensación de que, en esta reconstrucción de los de Boston todo se ha aprovechado al máximo, lo que sea que le diera el rival, el calendario y las defensas a las que se ha enfrentado. Probablemente en estos dos últimos partidos Maye no ha brillado tanto como en temporada regular, pero de eso se trata, de dar los 2 o 3 momentos que tenga el partido para ganarlo y eso lo ha hecho, porque sus actuaciones en playoffs, a pesar de haber sido más modestas, en cada una de ellas tiene acciones decisivas por el QB de Nueva Inglaterra, donde cada partido, cada eliminatoria tiene momentos en los que Maye la ha decantado. Estos Patriots son los vivos ejemplos de la teoría darwiniana de que no siempre sobrevive el mejor, sino que lo hace el que mejor se adapte al medio y para ello el Staff lo ha hecho de forma inmejorable, adaptando el game plan al clima cambiante pero sobre todo, maximizando virtudes y minimizando errores de una plantilla que ofensivamente tiene muchas carencias pero que llega a este Super Bowl con una defensa imponente, y eso en una competición de esta naturaleza cuando la brillantez ofensiva brilla a ratos, es crucial.

Seahawks vuelan
Seattle ha llegado al Super Bowl LX, como el máximo favorito y con Las Vegas confirmándolo con 4.5 puntos, más de un field goal de diferencia y jugando probablemente, el mejor Football del campeonato junto con los RAMs.
MacDonald ha creado un ambiente que le gusta, una defensa en donde no son los grandes nombres los que crean jugadas aisladamente, sino que las oleadas de presión sin descanso a las que somete al rival son agotadoras. Stafford tuvo muy pocos pases cómodos a lo largo del partido y aún así completó un encuentro extraordinario frente a una secundaria, la de Seahawks, que estuvo siempre guardando de forma perfecta su cobertura. Pero sucede que cuando un entrenador de calado defensivo cuenta con un Coordinador ofensivo como Klint Kubiak, que ya no solo tiene un gran oportunismo en el play calling, distinguiendo los momentos de carrera de los de pase y equilibrándolos para ayudar a la fluidez de juego(26 intentos de carrera frente a 36 intentos de pase), sino que coloca a sus receptores en amplias ventanas, con separación por ruta aprovechando además el talento de cada uno, especialmente de Kupp y Jaxon Smith Njigba, todo es más sencillo.
Se enfrentaban dos ataques que, en cuanto a espíritu de influencias, no son distintos. Pensemos que Klint viene del árbol de su Padre, Gary Kubiak, coordinador ofensivo de Denver Broncos bajo el mando de Mike Shanahan y con Alex Gibbs, el gurú de la OL con su famoso zone blocking y wide zone. Contra los RAMS, en esa final de Conferencia, hubo dos guías en su planteamiento:
- Mantener esa identidad wide-zone + Play Action y ritmo bajo center para proteger al QB y castigar las rotaciones de cobertura de McVay con rutas intermedias (crossers, dagger) y lanzamientos verticales situacionales evitando partidos de puro shotgun y dropback.
- Mucho motion pre-snap y formaciones cerradas para crear ángulos de bloqueo y liberar WR/TE, con play-action como generador de EPA en 1º/2º down.
Vimos un Darnold muy cómodo, con ningún fallo salientable (destacable) y favoreciendo el ataque con pases a favor de ruta aprovechando el talento en ese lado del balón. Darnold viene a ser el representante actual de estos Quarterbacks starters no élite de la NFL, que con un buen equipo y staff alrededor pueden lograr el mayor de los éxitos a su franquicia, negando aquellas afirmaciones de que "…con este o aquel QB no se puede llegar a SB". La confianza que da un juego de carrera muy sólido y talentoso sumado a unos receptores que siempre consiguen separación y consigues un Mariscal lo suficientemente consciente de cómo llevar a un equipo a sumar, que no pierde balones y que lidera en el campo a un gran grupo soltando el balón de forma ágil y fluida.
Pero el riesgo del resultado a favor no debe hacernos olvidar el regalo en el muffed punt de Xavier Smith que, en el tercer cuarto, ganando Seattle 17-13 permitiría poner a RAMS por delante en el marcador con una anotación. Lejos de eso, todo se convirtió en un 24 – 13 para Seattle, penalizando ese fallo. Por el contrario, el error achacable a Seattle fue el cometido por Woolen en un Taunting que se lo podía haber ahorrado y que hubiera permitido casi, casi, rematar el partido.
Si hablábamos antes, de que Patriots era un equipo más balanceado que Texans y Denver, Seahawks presenta ese equilibrio pero doblando la apuesta, con una defensa tremenda y de un gran nivel, pero con piezas en un ataque que están muy por encima de lo que puede ofrecer New England que no tiene a uno de los grandes exponentes del ataque por aire que es JS Njigba. Ese game changer le falta a Patriots, pero lo tiene Seattle y eso es un plus en un partido tan decisivo. Con defensas muy buenas ambos, no solo el frente, sino dos secundarias llenas de talento que se lo van a poner complicado a los quarterbacks se viene un partido enorme con mucha táctica de por medio y ver como se las ingenia Josh McDaniels, que ya se las vio en muchas de estas, para desentrañar la defensa de McDonald.





