Minutos despuĂ©s de finalizada la Semana 17, la NFL dio a conocer el cronograma para la Ășltima fecha de la temporada regular. La discrepancia con la decisiĂłn tomada por los oficiales de la liga no tardĂł en llegar. Uno de los mensajes que recibĂ lo resumĂa de la siguiente manera: "Seattle-San Francisco es el partido mĂĄs importante de esta semana y tambiĂ©n de la prĂłxima. No tiene sentido que no lo hayan puesto en Sunday Night".
Mi respuesta fue simple: sĂ, para la presente temporada por supuesto que Seahawks-49ers por el 1 seed en la NFC es el partido estelar⊠pero el cierre de la fase regular tenĂa que ser Pittsburgh-Baltimore. No tengo ninguna duda.
Para explicar el porquĂ© de mi argumento dĂ©jenme trasladarlos un momento a la NBA. En la Ășltima jornada de la temporada 2015/16 se desarrollaron, en simultĂĄneo, dos partidos de caracterĂsticas histĂłricas. Incluso trascendentales. Por un lado, Golden State Warriors tenĂa la chance de superar el rĂ©cord de mayor cantidad de victorias en la temporada regular (72-10, de los mĂticos Bulls del ÂŽ96). Por el otroâŠKobe Bean Bryant se retiraba en Staples Center para unos Lakers que no peleaban por nada.
Golden State ganó y se quedó con el récord. Adivinen qué: absolutamente nadie puede recordar una jugada de aquél encuentro. Eståbamos todos viendo como Kobe lanzaba 149 veces al aro para llegar a anotar 60 puntos como parte de la remontada de los Lakers sobre Utah Jazz, para luego escuchar su icónico "Mamba out".
A diferencia de Kobe, Aaron Rodgers no ha anunciado si esta serĂĄ su Ășltima temporada en la NFL. Si bien ha ido soltando pequeñas reflexiones que asĂ lo indicarĂan, hemos aprendido que con una diva como Rodgers nunca se sabe.

Es posible que el tĂ©rmino "diva" no le caiga bien a todos los lectores de esta columna. Incluso puede interpretarse como una falta de respeto hacia Rodgers. PermĂtanme aclarar: Aaron Rodgers es una diva en el sentido mĂĄs literal de la palabra. Con todo lo bueno (que es muchĂsimo) y con algo de lo peyorativo tambiĂ©n.
Desde antes de oĂr su nombre en la noche del Draft en 2005 que Rodgers ya viene generando noticias. Su caĂda en el Draft -por supuesto, algo sobre lo cual no tenĂa control- fue sorpresiva. Su relaciĂłn con Brett Favre en Green Bay -de nuevo, allĂ el gran responsable del mal manejo de la situaciĂłn fue Favre- fue oro puro para los panelistas y personalidades del periodismo en la NFL.
El segundo acto en la vida y obra de Aaron Rodgers comenzĂł en 2008, su primera temporada como titular. No tardamos demasiado en comprender que Rodgers era un quarterback excelso, quizĂĄ el mĂĄs talentoso de toda la historia en la posiciĂłn primordial del deporte norteamericano.
Sus Playoffs descomunales en 2010, que culminaron con el Super Bowl MVP (justamente frente a su actual equipo) lo catapultaron al estrellato måximo. Comerciales, parejas famosas, MVPŽs, etcétera.

Los años fueron pasando, su performance en Playoffs continuĂł siendo sensacional (cĂłmo olvidar su doble Hail Mary contra los Cardinals, o aquĂ©l pase contra la banda vs Dallas), aunque sin Ă©xito colectivo. Los Packers nunca pudieron regresar al Super Bowl y, ya en los Ășltimos 3-4 años de su etapa en Green Bay, la diferencia entre el Rodgers de temporada regular (que siguiĂł ganando MVPÂŽs) y el Rodgers de Playoffs comenzĂł a ser notoria.
En paralelo, la pandemia y ciertas posturas de mĂnima polĂ©micas por parte del señor Rodgers lo alienaron un poco a los ojos de la opiniĂłn pĂșblica. El hombre que años atrĂĄs supo ser amado y venerado por una amplia mayorĂa veĂa cĂłmo, de pronto, su approval rating empezaba a declinar.
Luego llegĂł la decisiĂłn de Green Bay. La historia se repitiĂł y, asĂ como los Packers optaron por AR12 en lugar de Favre, la franquicia se encolumnĂł detrĂĄs de Jordan Love. Rodgers eligiĂł Nueva York como su siguiente destino, experimento que no funcionĂł por una combinaciĂłn de muy mala fortuna (en su primera temporada) y un rendimiento general menor del esperado (en su segunda).
La presente temporada significĂł una suerte de rejuvenecimiento para Rodgers. EstĂĄ claro que Pittsburgh le ha sentado bien. Lo mismo se puede afirmar sobre su relaciĂłn con Mike Tomlin. Los resultados han sido mĂĄs que aceptables (rĂ©cord de 9-6, 23 TDs contra 7 INTs y un rating de 95.3) y, si bien no ha completado su arco de redenciĂłn total con el pĂșblico (ni pareciera interesarle hacerlo), al menos pareciera haber recobrado ese "joie de vivre".
SerĂĄ el domingo la Ășltima vez que veamos a Aaron Rodgers en el emparrillado? Por lo pronto, si los Steelers ganan la respuesta obvia es que no. En tal caso, Rodgers tendrĂĄ una chance mĂĄs de probarse en la postemporada. Si Pittsburgh pierdeâŠcomenzarĂĄn los rumores. Tal como le viene sucediendo desde antes de ser drafteado, Rodgers serĂĄ noticia. Y nosotros estaremos allĂ. SiguiĂ©ndole a cada paso.





